El futuro de la alimentación vs la alimentación del futuro. ¿Cómo afectará la tecnología a lo que comemos?

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Purificación García Segovia es Licenciada en Ciencias Biológicas (especialidad Bioquímica) y Doctora por la Universitat Politècnica de València en Ciencia y Tecnología de los Alimentos. En sus labores docentes imparte clases en el Grado en Ciencia y Tecnología de Alimentos siendo responsable de la asignatura de Dietética y Tecnología Culinaria. Además es editora del área de ciencia y cocina en el Journal Culinary Science and Technology y miembro de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria


La sociedad actual plantea un escenario en el que por un lado, debemos pensar en el futuro de la alimentación, pero teniendo en cuenta además cómo será la alimentación del futuro.

Las previsiones más optimistas de la ONU en 2015, decían que en 2050 llegaríamos a 9.000 M de habitantes. Sin embargo, como las previsiones siempre están para no cumplirse, probablemente esta cifra se alcance una década antes. El problema no es trivial, puesto que el crecimiento de la población, unido a un incremento en la esperanza de vida, hace que la ciencia tenga que replantear todo el sistema alimentario. Hay que tener claro que nunca en la historia de la humanidad se habían alcanzado unas mejores condiciones de calidad de vida, gracias a los avances científicos, aún a pesar de las notables diferencias sociales que siguen existiendo.

Las mejoras en la sanidad y la seguridad alimentaria han contribuido a conseguir esta situación, pero también son parte importante del mal que aqueja la sostenibilidad del planeta.

Esta situación plantea un escenario en el que debemos repensar el futuro de la alimentación y con ello, cómo serán los alimentos del futuro.

El crecimiento de la población, unido a un incremento en la esperanza de vida, hace que la ciencia tenga que replantear todo el sistema alimentario

¿Cómo daremos de comer a las generaciones futuras?

El futuro de la alimentación, pasa por un replanteamiento de la estrategia alimentaria a nivel macro, en el que la tecnología jugará un papel importante. Me explico: ¿De dónde vendrán los alimentos para nuestra población? Para dar respuesta a esta pregunta hay pensar hacia afuera, en lo grande, en la agricultura, la ganadería, los sistemas de producción, la sostenibilidad… Y debemos buscar alternativas que nos permitan aumentar el rendimiento sin que eso suponga incrementar el coste medioambiental. El reenfoque en las políticas agrarias supone además una reeducación del consumidor hacia la valoración de sistemas de producción local en un mundo global.

Sensores, domótica, agricultura de garaje, cultivos hidropónicos... ¿Cómo va a influir la tecnología en la alimentación del futuro? Clic para tuitear

Las tendencias en esta aproximación macro hacia el futuro alimentario, nos llevan a avances científico-tecnológicos que ya son una realidad y que han supuesto todo un reto en la creación de nuevos sensores y dispositivos de medida y detección más seguros y de menor tamaño y coste. Algunos ejemplos destacados son:

  • Sistemas de riego controlados con sensores que ubicados en plantas y campos envían información sobre el estado hídrico y, junto con las previsiones meteorológicas, indican el momento óptimo de riego, recogida…etc de forma que la toma de decisiones sea más eficaz. Otras opciones van desde la utilización de drones para la recogida de información de las producciones agrarias o geolocalización del ganado mediante el pastoreo virtual, hasta el control automatizado de silos de pienso para ganadería.
  • En cuanto a la domótica en la alimentación, ya hay en el mercado las primeras neveras que interaccionan con el usuario a través de tecnologías móviles y permiten la comunicación con sus redes sociales.
  • Si hablamos de agricultura “de garaje” se espera que mediante las tecnologías de cultivos hidropónicos, podamos cultivar en nuestras cocinas las lechugas, tomates y vegetales que satisfagan nuestras necesidades. O tener en el balcón una granja de insectos como fuente de proteínas. Te estás preguntando, seguramente, qué quiero decir con Hidropónico. Es un método de cultivo en el que a las plantas se las hace crecer sobre un suelo inerte tipo arena, gravilla o similar mientras se les suministra en disoluciones la cantidad de agua y sales minerales necesarias para su crecimiento.
Un ejemplo de cultivo hidropónico
Un ejemplo de cultivo hidropónico.

Pero ¿qué daremos de comer a esas futuras generaciones?

Los avances técnicos nos van a permitir un mejor control de las producciones agroalimentarias, pero teniendo en cuenta la presión demográfica antes mencionada, cabe preguntarse qué vamos a comer en los próximos años, y centrarnos en la parte micro, la próxima al consumidor.

La biotecnología alimentaria nos va permitir adentrarnos en los procesos de cultivo in vitro de células y tejidos que abrirán un nuevo horizonte científico para el desarrollo de alimentos básicos independientes de los cultivos en campo. Con Bioagricultura de garaje como sistema de producción, se podrá producir materias primas de casi todos los productos agrícolas básicos en pequeños espacios dotados de alta tecnología, en un sistema de producción más limpia, en funcionamiento continuo (24 horas/365 días), independiente del clima, libre de contaminantes, sin estacionalidad de los cultivos convencionales y con la posibilidad de producir organismos genéticamente modificados sin que estos interactúen con el medio ambiente ni afectar a la biodiversidad. Aunque cada vez son más las universidades que trabajan en la producción de estas líneas por ahora hay trabajos realizados sobre cultivos in vitro de vesículas de naranja dulce para la producción de zumo, o de líneas celulares de cacao, macadamia o caña de azúcar para la obtención de materias primas.

A partir del 1 de enero de 2018, la EPSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) aprobará y permitirá el consumo de insectos y sus derivados en la UE. Clic para tuitear

Entre las otras tendencias que van a venir con fuerza, nos encontramos con la utilización de algas y microalgas, proteínas de insectos, recuperación de cereales alternativos al trigo, valorización de plantas, hasta hoy consideradas como “silvestres” o “malas hierbas”, de las cuales se están obteniendo compuestos de notable valor nutricional o el desarrollo de los cultivos in vitro de líneas celulares de vegetales y animales para la producción de partes comestibles de las mismas.

Entre las tendencias que van a venir con fuerza en la alimentación del futuro, nos encontramos con la utilización de algas y microalgas
Otra de las tendencias será la utilización de algas y microalgas

De hecho, a partir del 1 de enero de 2018, la EPSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) aprobará y permitirá el consumo de insectos y sus derivados en la UE. Aunque países como Bélgica y Finlandia ya los han introducido en algunos alimentos como el pan o hamburguesas, como fuente alternativa de proteínas a sus productos. En muchos países del sur de Asia y América, los insectos han formado parte de la tradición culinaria, su consumo es más una limitación cultural que de seguridad alimentaria, aunque no hay que olvidar que en España o Francia los caracoles son una exquisitez y las tan deseadas para nuestra sociedad gambas o langostinos son para determinadas culturas igual de detestables que para nosotros un chapulín (especie de insecto muy común en Oxaca, México, donde se crían exclusivamente para ser consumidos de diferentes formas, la más común fritos y picantes.). Sin embargo, no hay que olvidar que los insectos contienen entre un 60 y 70 por ciento de proteínas de buena calidad, pueden ser igual o más nutritivos que la carne de ternera, pollo o cerdo y tanto su precio como el impacto ambiental para la cría es mucho menor.

El cambio climático es un hecho que nos obliga a replantear el futuro de la alimentación y generar estrategias novedosas que permitan superar los factores críticos que ponen en peligro nuestra propia supervivencia. Para ello, son muchas las aproximaciones que desde el desarrollo científico van ir reflejándose tanto en los nuevos alimentos comeremos en los próximos años como en la nueva forma de ver y trabajar en el mundo de la producción agropecuaria.

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  1. diana dice:

    es increíble como la ciencia y la tecnología puede cambiar la forma de comer por medio de técnicas que ayuden al medio ambiente, me gusto esta pagina por la información cultural y consejos dados.

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